

En Bachillerato el problema no suele ser el programa, sino el hueco en el calendario: una semana fuera tiene que caer donde no choque con exámenes ni con el tramo final del curso. Por eso el mini-stay se planifica en otoño-invierno y se ejecuta entre febrero y junio, con la fecha acordada con el centro. Es una semana en Irlanda o Reino Unido —Dublín, Ennis, Athlone o Edimburgo— con clases impartidas por profesorado nativo, alojamiento, excursiones y monitores de habla española. Lo contrata el centro, con gratuidades para el profesorado acompañante. No lo confundáis con el campamento de verano de Bachillerato, que reserva cada familia en julio, ni con el viaje de fin de curso, que no lleva clases.

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